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Decirle “Dale” Al Mundial De Tango

Decirle “Dale” Al Mundial De Tango

luciana rial Mundial de Tango 2012

Este año participé del Mundial de Tango en Buenos Aires.
Fue una decisión impulsiva y vital.
Si lo hubiera pensado seriamente nunca lo habría hecho.
Cualquier bailarín de tango con cierto tiempo en el ambiente sabe que los criterios de calificación del Mundial de Tango son arbitrarios y bastante discutidos.
Calificar el baile popular es un tema delicado…

Sin embargo, a pesar de todo esto, yo me sentí atraída a jugar el juego. Mi niña interior se impuso y me condujo hasta el escenario tanguero.

Adelantando el final de la historia les cuento que no me fue bien en términos de calificación. En realidad, fui destruida en el ranking. El día que lo supe inunde mi casa de lágrimas emanadas directamente desde mi orgullo.

Me preguntaba una y otra vez como podía ser que YO haya bailado TAN mal a los ojos de otros bailarines.

Y fue entonces…

Fue entonces, gracias a haber participado (y agrego en voz baja: gracias a haber fracasado) que apareció la pregunta fundamental para un bailarín:

Que es bailar bien?

Bailar Bien Es Bailar Convencido Y Sensible

Hace unos años acompañé a unos alumnos a una milonga tradicional en Mataderos.

La pista estaba poblada de octogenarios camuflados en lentejuelas y flecos.

Las espaldas encorvadas. Las rodillas en una flexión eterna.

Y cuanto tango había en esos cuerpos!

En la pista de esa milonga la palabra “postura” quedaba absurdamente inmadura.
Tampoco cabía la palabra “elegancia”. Pero la sinceridad del movimiento era una reina.

Nadie imponía presencia. Había ausencia. Silencio.

Todas esas lentejuelas formaban una constelación, una vía láctea acompasada y congelada en el tiempo.

Yo me perdí entre el brillo y el compás y sentí que estaba aprendiendo algo importante que me estaba comprometiendo.

 

Ser Uno Mismo En Medio Del Show Del Mundial De Tango

Estando en las bambalinas del escenario del Mundial de Tango, con la adrenalina corriendo por mi cuerpo, mi compañero me dijo:

Bailemos como bordando un mantel,
Puntada por puntada,
Bailemos como viejos, Lu
Ya sin preocupaciones.

Recordé mi experiencia en Mataderos y dije:

Sí, es exactamente lo que quiero.

Y secretamente entendí que mi niña interior, la que juega a competir en escenarios había llamado a mi vieja interior, la que sólo busca el silencio y el abrazo, la que no le importa la mirada ajena, para hacer un pacto perfecto. Baile y ame mi vida, ame el tango y ame la decisión que había tomado.

Mundial de Tango 2012 luciana rial

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